lunes 25 de mayo de 2020 - Edición Nº537

De Puño y Letra | 15 may 2020

Cine

Apaches en nitrato

Burt Lancaster, en 1954, compone un apache de ojos celestes con llovida cabellera negra. El casi debutante Robert Aldrich dirige esta semblanza de Massai, último referente de la tribu que dividía sus astucias entre el desierto y la montaña. “Apache” (disponible en Qubit) es la historia de un jefe sin tropa y un hombre sin tiempo. Sella una derrota cultural. Escapando del tren que lo trasladaba como prisionero, Massai recibe la ambigua hospitalidad de un “cherokee” incorporado a la economía no reprobada.


Por:
Román Ganuza

Massai prosigue su fuga rumbo al oeste con la ilusión de reanimar la guerra contra los “ojos blancos”. Pero lleva unas significativas semillas de maíz. Su encrucijada recuerda a la de Fierro en “La Vuelta”. Es un guerrero condenado a convertirse en agricultor. Lancaster despliega sus genuinas dotes de acróbata profesional y la película se resuelve con un montaje algo apremiado. Aldrich narra bien, pero sin confiar en los paisajes.

Más afortunado que Massai -dentro y fuera de la pantalla- Gerónimo atiende mejor a la memoria política y militar de los EEUU. Se entrega al Ejército en 1886, y el otrora “temible asesino”, perseguido largamente, se degrada en preciado trofeo público. Desfila en 1909 frente al Presidente Theodore Roosevelt como icono de la integración y el pacifismo. Aguerrido y despiadado, no es mal negociador. Obtiene una buena chacra en Virginia y ofrece para el cine al apache más interesante. Tiene una primera versión con Chuck Connors en 1962 dirigida por Arnold Laven, ya interferida por el pulso comercial. Pese a ser denostado por testimonios de su propia raza -incluida su hija- recibe el conveniente tratamiento heroico.

Concurren los estudios históricos en el sentido de que el sinuoso jefe, ya acorralado, prefería pasar a manos yanquees antes que ser atrapado por el estado mexicano. La puesta más audaz data de 1993. Es “Gerónimo, una leyenda americana” (en Netflix) con un enorme Gene Hackman encarnando al general Crooke, designado para domesticar al rebelde. El vehículo narrativo es el teniente Davis (un joven Matt Damon) y la película pinta el correlativo atardecer de cierto personaje típico en aquel ejército ambulante: El militar familiarizado con el apache, indispensable para negociar con ellos como para rastrearlos. Es el capitán Gatewood, interpretado por Jason Patrick, un jinete con habilidades dignas de los más grandes del western. Pese a las críticas, es un buen testimonial de Walter Hill, con una fotografía excelsa.

Cochise es otro jefe apache de menor proyección, pero con una suerte especial para el cine. Fue retratado por John Ford en la majestuosa “Fuerte Apache” de 1948. Reproduce la historia real del general Owen Thursday (Henry Fonda), un hombre de por sí arrogante, que vivió su traslado al oeste como una humillación. Su contraparte es el coronel York (John Wayne) que a similitud de Gatewood, aconseja en vano a sus superiores no subestimar a los apaches ni faltar a los pactos que se celebren con ellos. El duelo de ambos actores, animado por roles bien contrastantes, es antológico. Resumiendo, la aproximación al retrato de los apaches en el cine probablemente abunde en inexactitudes o sesgados enfoques. Pero aun silenciado y casi extinguido, aquel pueblo sigue prestándole al cine un insumo de invalorable riqueza.

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