lunes 25 de mayo de 2020 - Edición Nº537

De Puño y Letra | 17 abr 2020

Cine

Esta gente nueva

Alguien en la familia, propone que veamos una película “con”, desafiando mi sistema que consiste en ver películas “de”. Que sea el actor la variable de búsqueda, me remite a edades o estados de ánimo. No solo he sido joven. Admito haber descubierto interesantes filmes siguiendo la trayectoria de una actriz o un actor. Días pasados impuse la saga completa de “El Padrino” y demostré a la generación siguiente -con didáctica latosa- que todo era mejor en mi tiempo. Sin embargo, las condiciones de la cuarentena me sugieren negociar. Acepto la invitación ostentando cierto derecho a veto.


Por:
Román Ganuza

El nombre del esmirriado Timotheé Chalamet es el que libera humo blanco. Al menos lo he visto en “Un día lluvioso en Nueva York”. Es un individuo davídico, frágil e inquebrantable a la vez. Distinto sin ser totalmente disonante. Tiene el aval de Woody Allen. Podría ocupar la huella de un Montgomery Clift, así como la de Brando admitiría una tímida incursión de Joaquín Phoenix. Acallo las proporciones para sostener la delicada paz del momento. Vemos “El Rey” (2019), una domesticada puesta del clásico “Enrique V”.

Comienza la cosecha: espiamos a Shakespeare mediante este producto australiano de David Michod. Y el buen Timotheé no alcanza para detener el volumen de John Falstaff, definitivamente honrado por Orson Welles (“Campanadas de medianoche”, 1965). Por suerte, giramos hacia el verdor del norte italiano. Vemos “Llámame por tu nombre” (2017), un film de Luca Guadagnino cuidadosamente intenso. Aquí se luce el joven actor en una representación exigente. Libérrimo despertar sexual impecablemente narrado. Vamos mejorando. Seguimos con “Lady Bird” (2017) donde ya puedo jugar de local porque la directora de la película es Greta Gerwig. Quedé tan encantado con su protagónico en “Frances Ha” (2012), que tuve que escribir algo. Allí fue dirigida por su esposo, el notable Noah Baumbach (“Marriage Story”, “Los Meyerowitz”).

Su capitanía ya se insinuaba en tanto fue co guionista de aquel film. Lo que Gerwig escribió e interpretó es una historia que enriquece lo cotidiano, exhumándole brillos al curso de la medianía. El personaje enfrentaba la confirmación de no ser apta para aquello que le gustaba, el baile. Algo muy corriente, muy humano, que el cine infectado de heroísmo sabe rehuir. Asisto ahora con entusiasmo a su opera prima y crecen las novedades. Aquí Timotheé escolta a la prolífica Saoirse Ronan, (“Las dos reinas” (2019) y “Gran Hotel Budapest” (2014). También ella se inscribe fácilmente en la diferencia. Con su gesto irlandés y desafiante, hace una adolescente decidida a dejar su casa en California para instalarse en Nueva York.

Respiro climas afines a “Frances Ha”, pero Gerwig imprime énfasis dramático y una chispeante primacía de lo visual que acredita sus calidades. Me anuncian que seguiremos el itinerario del actor con “Mujercitas” (2019), remake de “Little Women” (1949), dirigida por Mervin Le Roy. También aquella versión adaptaba el texto escrito por Louise May Alcott, luciendo a unas lozanas Liz Taylor y Janet Leigh. Por mi numero de documento, podría ser el padre de Greta y el abuelo de la reincidente dupla Ronan - Chalamet. Esta gente nueva nos está reuniendo en torno a lo noble del cine. Timotheé fue la rama que nos condujo al árbol.

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