viernes 03 de abril de 2020 - Edición Nº485

De Puño y Letra | 13 mar 2020

Cine

Divinidades oscuras

Desisto pretensiones de originalidad: voy a hablar de una película icónica, muy conocida y mas que bien estimada. “¿Que fue de Baby Jane?” se filmó en el año 1962, bajo la dirección del muy versátil Robert Aldrich.


Por:
Román Ganuza

Se dispararon allí tres niveles de una confrontación personal cuyo radio no termina de cerrarse. El argumento -novela de Henry Farrell- opone a las terribles hermanas Hudson, ambas estrellas de cine, en un espiral de odio que cruza límites convencionales. A su vez, las protagonistas de la película, las legendarias Joan Crawford y Bette Davis, caldearon durante la filmación una rivalidad que de acuerdo a versiones divergentes, o habría nacido en ese mismo set o databa de años anteriores al rodaje.

Por si fuera poco, 55 años después, la serie de Televisión “Feud: Bette and Joan”, con el resonante protagonismo de Susan Sarandon y Jessica Lange, recrea el ya mítico enfrentamiento entre aquellas filosas divinidades de Hollywood. De modo que una película basada en la rivalidad entre dos hermanas actrices promovió una película sobre la confrontación entre dos actrices que interpretaron a las hermanas aquellas. Semejante elipse alucina al consumidor y al amante del cine. Es como si la ficción original, la del libro, se hubiera zambullido en la realidad durante la filmación del texto, para reformularse nuevamente como ficción que trasciende los alcances originales.

Es una dinámica que entrega fuertes correlaciones entre lo real y lo representado y me recuerda una gran lección de Borges. El solía insistir sobre la primacía de lo literario. Nos convencemos de que la realidad le ofrece sus materiales a la creación artística pero resulta que la realidad asume formas y estructuras pensadas previamente en el arte. ¿Será un movimiento de ida y vuelta? Para nuestro héroe de las letras -como también para el Evangelio- lo fáctico está precedido y afectado por lo sutil. Y justamente en la amplitud de estas refracciones se va perdiendo o diluyendo la vida intrínseca de esta película aclamada. “¿Qué fue de Baby Jane?” contiene una feliz concurrencia de factores.

Su identificación en términos de género se complica fácilmente. Hay rudos elementos psicológicos: una competencia feroz entre dos hermanas, una de las cuales -Jane (Bette Davis)- es una niña prodigio, casi una máscara de Shirley Temple. El desproporcionado éxito de Jane -de quien se llegaron a fabricar industrialmente muñecas- posterga y resiente tempranamente a Blanche (Joan Crawford) La lucha por la atención ajena comienza con los padres y se extiende fatalmente al difuso y arbitrario “público”. Aldrich despliega esta competencia ya en estado de enfermedad. Allí el filme hace su giro: Estalla el enorme duelo actoral de las divas cuando la trama salta en el tiempo para mostrar a “Baby Jane” envejecida por el olvido, el resentimiento y la culpa. Blanche, postrada, también vive del recuerdo. La marcha de su hermana hacia locura deviene casi necesaria. Pero Aldrich es un gran táctico. No le teme a los saltos ni a las transposiciones. Convive una despiadada visión del star-system con rasgos del policial y el thriller. Las secuencias finales son de antología, aun cuando incluyan una calculada sorpresa. Solo por este film, corresponde anotarlo a Aldrich entre los grandes de la cinematografía.       

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