viernes 18 de octubre de 2019 - Edición Nº317

De Puño y Letra | 17 sep 2019

Postales ciudadanas

La meta era el cielo


Por:
Sebastián Lalaurette

La plaza era, por supuesto, el lugar del vértigo. Estaban las hamacas, que nos entusiasmaban con la falsa promesa de un salto al infinito. Estaba la calesita con su torbellino irresistible. Estaba el tobogán y la adrenalina de una caída con final incierto. Y estaba el subibaja que nos atraía por otra cosa. Un juego para compartir, un juego de a dos en el que cada uno tenía que hacer su parte para que el otro alcanzara la gloria. Uno sube, el otro baja: tal el concepto, simple y nítido como todo en la infancia. Después, claro, el uno baja y el otro sube. Y así forjábamos amistades y recuerdos felices. 

Visto desde abajo y en soledad, el subibaja es otra cosa, dice otra cosa. Es una mira apuntada al cielo, a ese infinito azul que queríamos alcanzar impulsándonos en la hamaca o quizás volando como Superman. Esa era nuestra meta por entonces y a pesar de que los años nos volvieron más serenos y realistas, estaría bueno no olvidarlo.

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