martes 12 de noviembre de 2019 - Edición Nº342

De Puño y Letra | 30 ago 2019

Solidaridad sobre ruedas

Rodar para vivir

Mariano Amodio, ayuda a que las mascotas que no pueden mover sus piernas traseras, puedan moverse con un implemento ortopédico similar a una silla de ruedas.


Por:
Hernán Marty

A veces las adversidades nos muestran el camino, y a Mariano perder a ‘Raiden’ lo hizo encontrar el suyo. Raiden era uno de los dos dogos que tenía este muchacho que hoy tiene 38 años y es padre de familia y durante su último tiempo juntos no pudo caminar.

Esta situación, hizo que Mariano reflexionara y se diera cuenta que no iba a dejar que otros no encontraran la ayuda que él buscó, por lo que decidió que armaría carritos para que los perros que no pudieran utilizar las patas traseras, lograran seguir moviéndose utilizando las delanteras.   

A partir de allí, aprendió a soldar y a darse maña para resolver los inconvenientes que la construcción de estos implementos ortopédicos para animales domésticos le fuera presentando y en un lustro realizó más de 500 carros, es decir uno cada 3 días aproximadamente.

Esto de por sí no dice mucho sobre Mariano, lo que sí marca el tipo de persona con la que nos podemos encontrar al tratar con él es que no es herrero, ni mecánico, ni tornero, ni ingeniero… es empleado del Poder Judicial y hace esto no como una salida laboral (porque no cobra por su trabajo, aunque si pide ayuda con los materiales) sino por el hecho de ayudar a personas que no encuentran solución para sus mascotas. Para ello, le resta tiempo a su propia familia y en más de una ocasión debe escuchar a su hijo decir “papá, dejá de hacer carros un rato y jugá conmigo”.

Su vocación es tal, que cuando lo contactan personas u organizaciones proteccionistas que no cuentan con los recursos para pagar por su trabajo, no duda en ofrecerlo de manera gratuita “y no soy millonario ni nada, a veces no llego a fin de mes. Pero esto es amor” afirma con pasión.

Groucho y Ana

Así pudo comprobarlo Ana, del refugio ‘Los 4 vientos’, uno de esas almas errantes que va por las calles de la capital provincial levantando los perros que otros dejan tirados, cuando se dio cuenta que Groucho no podía mover sus patas traseras por una deformación en una de las vértebras de su columna. Tras ponerse en contacto con Mariano, este no dudo en confirmarle que el cachorro tendría su apoyo ortopédico para dejar de arrastrarse y poder andar como el resto de sus pares.

Pero lo mejor estaba por venir, cuando le confirmó que no le costaría nada, que iba a ser un regalo. Ahí la mala suerte de Groucho en lo referente a su salud, tuvo un vuelco al poder encontrar en su camino a Ana y Mariano, quienes se encargarán que viva lo que le reste de vida de la mejor manera posible.

Una pequeña fortuna

Estos implementos ortopédicos para mascotas, pueden llegar a costar más de 30 mil pesos, por lo que encontrar a alguien que solo te pida colaboración para los materiales, resulta casi imposible de creer.

Un lustro cruzando fronteras

En 5 años sus carros rompieron las fronteras de la ciudad de las diagonales y llegaron a lugares como Mar del Plata, Tierra del Fuego, Gonzales Catán, Avellaneda, Berazategui  y hasta desde Chile lo contactaron para ver si les podía hacer uno. Pero su ingenio no solamente le ha resuelto la vida a los canes en desgracia, porque también ha confeccionado carros para gatos.

Orgullo, Legado y Cambio

De esta forma, este empleado del Poder Judicial, muestra como con trabajo desinteresado puede ofrecer lo que no encontró cuando quiso ayudar a Raiden y obtenía indiferencia como respuesta. De esta forma Mariano puede marcar un contraste en esta realidad y hacer que su viejo (que partió hace poco tiempo) haya podido irse sintiéndose orgulloso de la huella que por este mundo deja su hijo,  mostrándole a su nieto que para marcar una diferencia, lo mejor es tomar acciones que promuevan el cambio y no seguir avanzando con un balde en la cabeza.

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