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jueves 13 de diciembre de 2018 - Edición Nº2391
El rincón de Nana

Tiempo de sueños

2 dic - Comienza diciembre, y con este mes la evaluación del año y los nuevos propósitos están a la orden del día.

Navidad no sólo es una fiesta cristiana, si bien actualmente es la principal razón, esta celebración surgió para que los seres humanos olvidaran la importancia pagana de estas fiestas. En el hemisferio norte se celebra Yule, la fiesta del solsticio de invierno el 21 de diciembre y en el hemisferio sur Litha, el solsticio de verano.

En estas latitudes es el inicio del verano, pero también el inicio del acortamiento de las noches. En Litha es tradición encender grandes hogueras, para alargar aun más el día más largo del año. Es normal encenderlas en las playas, y saltar por encima de ellas para luego saltar nuevamente al mar, a modo de purificación.

Es una buena manera de prepararse para Navidad ya que podemos purificarnos gracias al fuego de nuestra hoguera quemando lo que no queremos y al agua del mar que quita todo lo malo que podamos arrastrar. En síntesis, resulta sumamente benéfico para quitar toda vibración en desarmonía del año que se va y comenzar con nuevos bríos.

La práctica de este ritual el día 24 es la culminación de una jornada que debemos dedicar a la percepción consciente de la belleza. Ni bien nos levantamos en la mañana es necesario que contemplemos cada momento de nuestra vida como lo que es: un verdadero milagro. No es habitual que dediquemos todo un día a enfocarnos en la belleza que nos rodea y hacerlo tiene su recompensa pues nuestra vibración trasmuta a una frecuencia más sutil. Cuando finalizamos el ritual en la noche dejamos los restos de cargas en ese instante.

El día 25 absorbemos la frecuencia conjunta, en comunidad: con familia y amigos. La Navidad se une así a Yule y a Litha, que celebraban la vida ¿no es acaso la máxima expresión de amor festejar el nacimiento de Jesús como una celebración a la vida?

Los motivos navideños del hemisferio norte son reminiscencias de Yule: incluso el tan mentado Papá Noel, Santa Claus, o cualquier nombre que adopte. En ese hemisferio cada fogata canta a Yule.

En el hemisferio sur, es menos evidente pues nuestra herencia nos llevó a adoptar esos motivos navideños. Aquí nos unimos a Litha, también celebramos la vida y agradecemos las bendiciones recibidas. De eso se trata.

Cuando el reloj marque las doce, es hora de levantar las copas para brindar por nosotros, por un ser en continuo proceso; por un ser que en cada exhalación puede desprenderse de todo rencor y en cada inspiración puede absorber la conexión universal y ser un poquito mejor.

Vivamos unas fiestas diferentes, seamos conscientes de la bendición que conlleva el hecho de vivir en el mundo, es nuestra elección. Los milagros en la Tierra no son producidos frecuentemente por seres celestiales: los milagros son habituales aquí cuando cada uno de nosotros vive en plenitud, dando lo mejor de sí.

Nana

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