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viernes 16 de noviembre de 2018 - Edición Nº2364
Política

"Tenemos que tratar de darle a Argentina una alternativa de oposición amplia"

23 oct - El máximo referente del Frente Renovador quiere construir 20 años de crecimiento y desarrollo sin importar a quien le toque gobernar.

Tras un año de mutismo, el principal referente del Frente Renovador empieza a definir junto a su gente la conformación de un frente más amplio, que les permita ser oposición en las elecciones que tienen como objetivo final las generales de 2019.

En su despacho de Avenida del Libertador, en pleno centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Sergio Massa pone fin a la estrategia del silencio y asegura que su movimiento político tiene que repensarse hacia adelante, creando una alternativa de oposición amplia que incorpore incluso exponentes de otras fuerzas políticas que compartan su visión de país.

En ese contexto, el ex presidente de Tigre se tomó su tiempo para dar precisiones del futuro del Frente Renovador de cara a un año eleccionaio que puede definir el futuro de los argentinos.

¿Cuál es su visión del país hoy?

La salida de la Argentina es recuperando la capacidad de venta de la Argentina al mundo. Hay que recuperar exportaciones y el esfuerzo tendría que estar puesto ahí. Después tenés que recuperar inversión, generando incentivo y agregando valor para no seguir exportando primarios. Y tenés que sostener consumo. Ninguna de esas tres cosas hoy está haciendo el gobierno, que tiene los ojos puestos en lo que dice el fondo monetario y los fondos de inversión del extranjero, que en lo que le pasa a la economía real.

Este es el plan del Fondo Monetario para garantizarse el cobro de la deuda, no es el plan para poner en marcha la economía Argentina. Son cosas distintas.

¿Había salida sin la opción de recurrir al FMI?

El error fue haber ido al fondo monetario, fue un gravísimo error acudir. Argentina tenía 110 mil millones de dólares blanqueados de argentinos en el exterior, que hoy tienen una baja tasa de rendimiento porque el mundo en el sistema financiero no apalanca plata, a los que vos le podías decir "vengan, en lugar de tener esos 80 mil millones de dólares al 3,5% o al 4%, tráiganlos que yo les pago 6%, pero tráiganlos a la Argentina”. El problema más serio del blanqueo es que blanquearon para dejarla afuera y encima pagan pocos impuestos, mientras el tipo que está acá produciendo tiene una presión impositiva récord en la región.

¿No se buscó entonces repatriar dólares?

El gobierno castigó a las PyMEs que generan dólares. El problema de Argentina es que debe dólares y su moneda es el peso, y en lugar de premiar e incentivar a los que producen dólares los estás castigando.

¿Ve usted un final anticipado de la administración de Mauricio Macri?

Toda la dirigencia, si de verdad ama el país, tiene que contribuir a la paz social. Y lo que le tenemos que pedir a la dirigencia política argentina es amor por la patria, que debe venir acompañada de un brazo del estado que proteja a los que no pueden pagar la luz, a los que se están quedando sin trabajo, a los que con el plan van a la góndola de supermercado y se encuentran con situaciones gravísimas. Tenemos que tener mucha firmeza para ponerle límites a un plan económico que nos lleva al fracaso y mucha inteligencia para mostrarle a la sociedad argentina que hay una alternativa de posición que puede llevar a la Argentina al modelo de desarrollo que ya vivió alguna vez.

¿Cómo ve a la sociedad argentina?

La sociedad está con tristeza por las mentiras, la insensibilidad y el fracaso del gobierno de Macri. Gran parte de la sociedad argentina creyó que el país podía volver a vivir un cambio que fue una suma de mentiras acumuladas que finalmente no se cumplieron. Y por otro lado porque sabe que del pasado tenemos que aprender de los errores.

Hay que construir a la Argentina sobre tres vectores sobre los cuales nadie discuta, uno vinculado a la educación, porque la movilidad social ascendente en Argentina depende de que la educación pública sea gratuita, de calidad e inclusiva, genera una línea de largada en la que todos compitan de la misma manera. Esta idea de que el hijo de un desocupado, el hijo de un obrero y el hijo de un empresario, como van a la escuela y tienen la misma educación pueden soñar con ser presidentes, ingenieros o desarrolladores de tecnología desde cualquier rincón de la Argentina.

En el tema del trabajo nos tenemos que animar a hacer cosas disruptivas, animarnos a discutir alguna vez en la Argentina que transformamos los planes sociales en planes de empleo, porque los planes sociales como dádiva son la cristalización de la pobreza. Ahora los planes sociales, como herramienta de capacitación para la incorporación en el trabajo, son el camino de salida de la pobreza del tipo que hoy está condenado a depender del puntero político. Hay que ver el mundo del trabajo en una realidad que está cambiando a una velocidad fenomenal. Hay que asociar inexorablemente al sistema educativo con el mundo del trabajo.

Y finalmente en tercer lugar, viene la protección social, la seguridad social, el sistema jubilatorio.

¿Qué necesita nuestro país para poder remar esta situación?

Nuestro país necesita un proyecto de desarrollo económico y un acuerdo económico y social. El próximo gobierno tiene que ir a un acuerdo entre empresarios, trabajadores y estado.

Este gobierno siente que un acuerdo económico y social es un síntoma de debilidad del estado y no hay gobierno más fuerte que el que logra acordar políticas de estado con empresarios, trabajadores, credos, organizaciones sociales y de la sociedad civil.

¿Cuál es su objetivo de cara a las próximas elecciones?

Hay que mostrarle a la sociedad que el gobierno mintió y fracasó y que la construcción de una alternativa amplia, inteligente, sensible, que ponga al estado como centro de la economía, puede darle a los argentinos un camino de salida.

Mi objetivo es armar un equipo que saque a la Argentina de esa trampa. Esto es sentido común contra locura.

A este gobierno le falta sentido común, un gobierno con sentido común pone el trabajo, el mercado interno y la educación pública como valores centrales. Un gobierno con sentido común pone a las exportaciones como principal objetivo de su agenda económica; no mira tanto al FMI y mira a sus principales mercados. Eso te marca el sentido común. Al gobierno le gusta esconder en la discusión sobre el pasado su fracaso del presente, pero no puede explicar que sube la luz, la nafta, que la gente pierde el trabajo, que las escuelas se cierran por falta de gas.

¿Cómo va a conformar el equipo para ofrecer una opción diferente?

Tenemos que ser amplios, tratar de darle a la Argentina una alternativa de oposición amplia, que incluya a todos los sectores que tengan ganas de aprender de todos los errores que tuvimos y de construir 20 años de crecimiento y desarrollo para la Argentina sin importar individualmente a quien le toque gobernar.

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