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sábado 18 de agosto de 2018 - Edición Nº2274
Deportes

Cuando los debutantes dan el batacazo

14 jun - Rusia 2018 tendrá dos selecciones que pisarán por primera vez el césped mundialista: Islandia y Panamá. La condición de principiante no es razón para subestimar. Los casos de Portugal y Croacia.

Davor Suker, el corazón de la Croacia que debutó con un bronce en Francia 98
Davor Suker, el corazón de la Croacia que debutó con un bronce en Francia 98
La Portugal de Eusebio, gran sorpresa en Inglaterra 66
La Portugal de Eusebio, gran sorpresa en Inglaterra 66

Subestimar al rival es uno de los peores errores que se pueden cometer. De eso bien puede dar fe la selección nacional cuando en 1990 no tardaron en caérsele los anillos de campeón en el partido inaugural ante un desconocido Camerún, que sólo había participado de un mundial anteriormente (España 82) por el que había pasado sin pena ni gloria. Un salto de otra galaxia de Oman Biyik y varias patadas a Caniggia bastaron para que los africanos se impongan 1-0 y hagan saltar la banca. Algo similar le sucedió a la Francia que llegaba a Corea-Japón 2002 defendiendo la corona obtenida en su país. En el debut, cayó, también 1-0, frente a otra selección africana: Senegal.

Y si de desconocidos se trata, los dos debutantes de Rusia 2018, Islandia y Panamá, no sólo tienen como fuente de inspiración estos partidos aislados para ilusionarse en sus incursiones mundialistas, sino que en el historial de la Copa del Mundo existen dos casos de selecciones principiantes que llegaron a obtener una medalla. Aquí, un repaso, por dos debutantes que dieron el batacazo: Portugal del 66 y Croacia del 98.

La máquina de Eusébio

Después de que tres debutantes —Irlanda del Norte, la Unión Soviética y Gales— alcanzasen los cuartos de final de Suecia 1958, Portugal superó esa actuación plantándose en semifinales de Inglaterra 1966. Impulsados por un Eusébio en su mejor momento, los hombres de Otto Glória lograron una seguidilla de grandes partidos, entre ellos un triunfo por 3-1 sobre el país natal de su seleccionador, Brasil.

Aun así, el choque que marcó el torneo de los lusos fue su eliminatoria de cuartos de final frente a Corea: Portugal se encontró con un 3-0 en contra al cabo de 25 minutos, pero remontó y terminó ganando 5-3, gracias a cuatro goles de un encendidísimo Eusébio, que condujo de este modo a sus compañeros hacia las semifinales, donde les esperaba el país organizador.

Esa ronda supondría el final del trayecto de los portugueses, al caer por 2-1 ante Inglaterra, aunque luego ganaron el partido por el tercer puesto contra la Unión Soviética. El gol de Eusébio en ese duelo por el bronce fue el noveno que anotó en el torneo, lo que le valió el botín de oro.

El sello de Davor

Tres de los cuatro debutantes de Francia 98 compartieron el mismo grupo junto con la Argentina, y el que mayor sensación causó fue sin duda Croacia. Los croatas impusieron su dominio ante Jamaica y Japón, para luego perder por muy poco ante Argentina en el Grupo H (fue 1-0 para el equipo de Passarella, con gol de Marcelo Gallardo).

Fue en la fase de eliminatorias donde marcó su sello el equipo de un artillero distinto como Davor Suker. Después de doblegar a Rumania, llegó el partido que los marcaría: una asombrosa victoria por 3-0 ante el eterno candidato: Alemania.

En semifinales, Davor Suker adelantó a Croacia frente a la selección anfitriona, Francia, y los balcánicos llegaron a acariciar así un resultado más extraordinario todavía, pero dos decisivos goles de Lilian Thuram supusieron su eliminación. Al igual que había hecho Portugal en 1966, terminaron terceros y tuvieron en su equipo al ganador del botín de oro. Al anotar frente a Holanda en el partido por el bronce, Suker encabezó la tabla de artilleros con seis tantos y anotó merecidamente su nombre en la historia mundialista.

Tags: Rusia 2018

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