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miércoles 17 de octubre de 2018 - Edición Nº2334
El rincón de Nana

Pedidos personales, pedidos universales

1 feb - El 2 de febrero es un día especial: podemos pedir para nosotros pero, también para la armonía del mundo, la energía nos acompaña.

En algunas ocasiones la energía se concentra en un punto del espacio-tiempo para darnos la oportunidad de trabajar con ella. El viernes ocurre una curiosa amalgama de energías que nos permiten peticionar para nosotros y para todos en una hermosa ceremonia.

Podemos comenzar a prepararnos el 31 de enero con la luna azul de sangre que trae cambios: no se ve una luna así desde hace 150 años. Además de ello, es águila galáctica en el calendario maya, tendremos la visión de solicitar aquello que más necesitamos (que muchas veces no coincide con lo que queremos) desde lo más bello de nosotros mismos. El viernes, de por sí, es un día importante para la realización de rituales y, como si fuera poco, es el día de Iemanjá y Lammas en el hemisferio sur.

Lammas es una festividad celta que homenajea al dios Lugh y a las diosas del grano pues son los encargados de la primera cosecha. En este caso pedimos para beneficio de la humanidad, los pedidos personales vamos a hacerlos a Iemanjá. Es necesario confeccionar un muñeco y rellenarlo de maíz: recordemos, como todo en la vida, no tiene que ser “perfecto” sino lo mejor de nosotros. Podemos hacerlo con telas recicladas y, además, preparar panes especiales para compartir una vez concluida la ceremonia; mientras preparamos esto, debemos poner todas las mejores intenciones para beneficio del mundo.

Una vez que terminamos los preparativos de Lammas, procedemos a vestirnos de blanco y hacer un ramo con flores blancas y/o azules, es muy importante utilizar flores naturales e hilo o tela biodegradable; no se debe utilizar plásticos de ningún tipo. Ese ramo vamos a arrojarlo al mar o a un cauce de agua con las peticiones personales a Iemanjá.

Mientras esperamos su respuesta, sostenemos en nuestras manos el muñeco de Lammas solicitándole también su bendición. Tenemos tres oportunidades para que le mar o el río se lleve nuestro ramo, si aún así vuelve, no es el momento de pedirlo y tenemos que aguardar al año siguiente. Agradecemos y prometemos volver.

Cuando terminamos nuestro diálogo con Iemanjá, guardamos el muñeco de Lammas para quemarlo al año siguiente y reemplazarlo por otro. El muñeco representa la abundancia y mientras lo tengamos en un rincón especial, la abundancia va a fluir hacia nuestro hogar.

Una vez realizada toda la ceremonia, compartimos el pan o alimentos a base de semillas que preparamos mientras pedimos el beneficio mutuo. Como todo ritual, es más fuerte cuanto más concentrados en él nos encontramos. Este viernes es una gran oportunidad para hacerlo y abrir caminos en nuestra vida.

Si bien la “luna de sangre azul” -uno de sus tantos nombres- nos da la posibilidad de activar cambios, es importante recordar que estos cambios vienen acompañados por el hacernos cargo de la responsabilidad que nos toca. El mundo está sufriendo por la desconexión cada vez mayor con el otro, es decir, con todos los seres vivos: somos responsables de lo que sucede en nuestro entorno cada vez que decidimos ignorarlo. Los grandes desequilibrios ocurren cuando juzgamos y señalamos al resto sin hacernos cargo de lo que aportamos al desequilibrio.

Cambiemos el mundo, pero cambiémoslo de verdad: comencemos con nosotros. Cada idea es un pensamiento que se transforma en acción y todas las acciones de esta vida es nuestro destino y el de todos. Comencemos con este ritual y veamos qué ocurre.

Que tengamos todos un bello día de Iemanjá, un feliz Lammas y el amor nos envuelva en la vida filtrándose en el alma todos los días hasta el final del tiempo.

Nana

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