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miércoles 17 de octubre de 2018 - Edición Nº2334
El rincón de Nana

La noche oscura del alma

6 ene - El 2018 nos trae una energía especial para encontrarnos como seres humanos: veamos juntos las energías que nos acompañan desde los números y la cosmovisión maya.

Cuando entendemos la vida como ciclos, nos damos cuenta que cada fragmento de tiempo trae una misión especial: la vibración que nos acompaña ese año nos pone a prueba en determinados aspectos.

Si bien el año nuevo maya comienza en julio, todos nosotros vivimos en el calendario gregoriano y el día que comienza en ese primer año nos da la misión y el tono del año.

Desde la numerología, es un año 11, un número maestro, símbolo de intuición, energía y determinación, pero también de tensiones y contradicciones. La energía parece fluir a través del año sin control, por lo que las emociones estarán a flor de piel.

Un año 11 conecta el plano superior e inferior, es decir, el reino de los arquetipos y el mundo objetivo. Es por ello que el 2018 trae para todos una gran cantidad de auto-reflexión y de autocrítica. Por esto mismo debemos trabajar en desarrollar seguridad y confianza en nosotros mismos: la llave que abre nuestro potencial para alcanzar aquellos sueños tan queridos. Es necesario buscar la armonía con el entorno, con el fin de restablecer el equilibrio y encontrar la paz.

Desde los sellos mayas se describe a la energía que predomina en el nacimiento del año como noche lunar bajo la onda encantada del viento. La noche es el poder de la abundancia y la vibración nos da la capacidad aumentada de la intuición: es un año en el que debemos buscar las respuestas, más que nunca, en nuestro interior. Seremos guiados por el águila, con el poder de la visión, que amplifica más aún el poder de la noche. Quizá opongamos resistencia a lo desconocido, pero, justamente, lo desconocido nos va a dar la oportunidad de aplicar nuestra voz interior.

En nuestro auxilio viene la fuerza del guerrero, la lucha de cada uno en nuestra vida sin tener en cuenta el resultado: es un año de evolución. Cuando sintamos que alguna situación durante este tiempo nos supera, debemos apelar a observarla e intuir qué aspecto de todo ello me está quitando el poder: el espejo nos da las herramientas para conocernos más profundamente.

La misión de este año es comunicarnos: el viento nos impulsa a ello. En la comunicación está la clave para las respuestas que buscamos; conectarnos con quienes nos rodean, nosotros mismos… toda forma de hacerlo es válida, siempre desde esa voz interior que nos impulsa.

La Noche nos invita a introducirnos en nuestra oscuridad y en absoluta quietud, descubrir nuestro potencial. Prestemos especial atención a los sueños, nos van a traer mensajes para transformar nuestra realidad. Recordemos que las creencias que están listas para ser transformadas se nos acercan a través del camino de las sombras. Abracemos lo desconocido, buscando en la aparente oscuridad, para lograr superarnos.

Este año se nos pide que conozcamos el poder del lenguaje; busquemos la verdad de nuestro ser; sembremos alegría en las personas; prestemos atención a nuestro cuerpo; vivamos el aquí y ahora contemplando la muerte como lo que es, un pasaje; nos sanemos interiormente cambiando la visión negativa de la vida; que nuestras palabras porten luz; purifiquemos nuestros espacios; que el amor guíe cada una de nuestras intenciones; seamos como niños en la cotidianidad; rescatemos el poder de nuestra voluntad; seamos conscientes del movimiento de nuestro cuerpo que acompaña al fluir del entorno y trascendamos nuestra propia historia personal.

Resumiendo, la vibración del año nos pide que tratemos de llegar a la mejor versión de nosotros mismos y nos da un plan para ello pues, en definitiva, el objetivo último es ser feliz.

Año de evolución, un feliz reencuentro para todos. Feliz año nuevo, Feliz nuevo ciclo.

Nana

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