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lunes 11 de diciembre de 2017 - Edición Nº2024
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Desarrollo Sostenible y Responsabilidad Social Empresaria, dos conceptos hermanados en busca de un mundo mejor

29 sep - El compromiso asumido por los líderes mundiales en la ONU, fue abrazado por algunos sectores del sector empresario, que buscan distinguir sus marcas con un comportamiento socialmente responsable.

El 12 de agosto de 2015 la ONU aprobó la “agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, una propuesta para transformar el mundo basada en un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, cuyo objeto es fortalecer la paz universal y erradicar la pobreza en todas sus formas y dimensiones.

Esta agenda, que cuenta con 17 objetivos y 169 metas a cumplir en el siguiente quindenio, pretende entre otras cosas hacer realidad los derechos humanos de todas las personas y alcanzar la igualdad entre los géneros.

Tras la firma de más de 190 países por la positiva de este proyecto de resolución en Naciones Unidas, desde el sector empresario empezó a cobrar cada vez más fuerza el concepto de Responsabilidad Social Empresarial.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la RSE es una iniciativa de carácter voluntario, para que las actividades empresariales tengan repercusiones positivas sobre la sociedad, donde se afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos, como en su relación con los demás actores.

Es entonces una forma de gestión que se define por la relación ética de la empresa con los accionistas, por el establecimiento de metas empresariales compatibles con el respeto de la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales.

El Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sustentable, la define como “el compromiso permanente de las empresas de comportarse éticamente y de contribuir al desarrollo económico, al tiempo que se mejora la calidad de vida de los trabajadores y sus familias, así como de la comunidad local y la sociedad”.

Este nuevo concepto indica que el objetivo de las empresas no debe ser exclusivamente generar mejores resultados económicos, sino asumir un compromiso con los actores internos y externos, porque así como el rendimiento financiero les permitirá crecer, la calidad con que gestionan sus procesos también promoverá sus resultados futuros.

La RSE da por sentado que las empresas deben cumplir con todas las normas legales respecto de sus empleados y los procesos de elaboración de sus productos, pero también promueve la eficientización de los procesos, el buen trato al cliente y la responsabilidad de los desechos que producen sus acciones.

Esta iniciativa, está regulada así como muchas otras cosas por las Normas ISO, en este caso por la ISO 26000, que brinda directrices sobre los principios, materias fundamentales y asuntos relacionados con la responsabilidad social y sobre cómo pueden ponerlos en práctica todo tipo de organizaciones, privadas, públicas y no gubernamentales, sea cual sea su tamaño, sector o ubicación geográfica. La idea es que cualquier organización que quiera incorporar criterios de responsabilidad social en sus actividades cotidianas pueda contar con un estándar universalmente consensuado para tal propósito.

En América del Sur, quizás el mejor ejemplo de una empresa exitosa cuya política sea la RSE, es el de la empresa cosmética brasilera NATURA. La empresa que desde hace más de una década cotiza en la bolsa de Sao Paulo, fue creada en 1969 cuando introdujo elementos naturales en la composición de sus productos de salud y belleza, utilizando técnicas y sabiduría tradicionales brasileñas para sus creaciones, aprovechando de forma sustentable la gran riqueza natural de la selva amazónica.

Esta empresa, que no realiza pruebas en animales, basa su estrategia de sustentabilidad en siete temas prioritarios: agua, calidad de las relaciones, residuos, socio biodiversidad, emprendedurismo sustentable, educación y cambio climático.

Pensando en los residuos que generaban los envases de sus productos, en 1983 introdujo la opción de recargar una gran variedad de ellos, logrando una reducción del 54% del plástico. Catorce años más tarde todos sus vehículos repartidores en Sao Paulo fueron convertidos a GNC. En 2006 abrió una fábrica que funciona con energía solar y en 2007 reemplazó los aceites minerales por vegetales en varias de sus líneas, además de comenzar un programa de reciclado que tiene en cuenta a todos sus empaques. En 2007 lanzó su Tabla Ambiental, que contiene información sobre el origen de los ingredientes del producto y su empaque. En 2011 adopta el método Evaluación de Ciclo de Vida, que evalúa toda la vida de un empaque, desde su origen hasta su destino final, y lo usa como guía en el desarrollo de nuevos productos.

Cuenta con el programa ‘Consultora Natura Emprendedora Social’ que otorga financiamiento y capacitación a las consultoras Natura para lograr sus proyectos personales y profesionales, causando un impacto positivo en sus empleados. También con el programa ‘Creer para ver’, en el que destina ganancia de productos específicos en iniciativas educativas. Y su programa ‘Amazonia’ busca “incentivar la creación de cadenas sustentables y de nuevos negocios a partir de la ciencia, la innovación y el emprendedurismo, además del patrimonio natural y cultural de la región”.

También se comprometió a neutralizar sus emisiones de carbono y no realiza campañas en medios impresos, ni en cartelería, porque la contaminación visual que generan impide disfrutar los paisajes. Además, usa sus propios catálogos, TV y medios digitales.

Esta empresa, entre otras tantas que tienen la RSE cómo método para guiar su crecimiento, demuestra como una iniciativa latinoamericana puede triunfar en el mercado internacional con una conducta basada en el respeto a las familias que forman parte de su comunidad y a los recursos naturales que utilizan para realizar sus productos.

En nuestro país, el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria aúna a 158 empresas comprometidas con esta conducta, que están divididas en membresías (oro, plata y bronce). Estas compañías y entidades, creen en el surgimiento de una idea renovada sobre el rol de la empresa en la sociedad.

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