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lunes 23 de octubre de 2017 - Edición Nº1975
El rincón de Nana

El despertar de la primavera

21 sep - Septiembre nos trae la oportunidad de florecer sólo si nos conectamos de manera consciente con su energía.

El 21 de septiembre nos trae la renovación, un ciclo conocido por varios nombres: equinoccio de primavera, Alban Eiler según los druidas u Ostara para los sajones.

El día y la noche tienen una longitud igual, pero la luz va ganando terreno abriéndose para la época de cosecha. La vida comienza a ser protagonista de la mano de los nidos de aves, el apareamiento de los animales y los nuevos brotes de la vida vegetal. Alban Eiler u Ostara es el ciclo en el que celebramos la fertilidad de la Tierra que nos cobija. La celebración de los equinoccios proviene de los pueblos del mediterráneo que llegaron a Bretaña.

En los rituales para abrirnos a las oportunidades se bendicen las semillas para futuras plantaciones, se colorean huevos y se colocan en nuestro altar como talismanes mágicos. El nombre Ostara deriva de la Diosa lunar teutónica Eostre. De ella también deriva el nombre Easter (pascua). Los símbolos de Eostre eran el conejo y el huevo, los mismos que se asocian con la pascua. Su celebración tenía lugar en la primera luna luego del equinoccio. Si bien con el dominio de la iglesia católica se buscaba eliminar todo rastro de paganismo, éste sigue vigente en las propias tradiciones religiosas.

La fertilidad de las cosechas es uno de los elementos principales en este sabbat, siendo el momento de plantar las semillas que han sido bendecidas en Imbolc. Mágicamente, los equinoccios son el momento de sembrar energéticamente todo aquello que deseamos que florezca en nuestra vida durante el año. Es el momento de conectar con las energías que ayudan al afianzamiento de nuestros proyectos, es momento de plantar y de trabajar con hierbas.

Es tiempo de despertar a nuestro potencial, el resurgir y renovar nuestras fuerzas. La transformación está al alcance de de todos pero es necesario hacer un balance para renacer: templarnos como la mejor espada del guerrero que somos. Eliminemos de nuestra vida toda energía que socava lo que somos, que toma la fuerza de nuestro ser, ya sea personas, situaciones u objetos.

Una de las formas que tenemos para soltar patrones o cosas que nos hacen daño es pintar y decorar un huevo concentrándonos en ello, una vez realizado, enterrarlo en el jardín o un terreno al pie de un árbol para que lo transforme. Podemos utilizar plantas en comidas o infusiones como salvia, rosa, jazmín, frutilla, bellota, azafrán, lirio, madreselva, violetas, retama o nuez moscada. Para sahumar nuestro hogar utilicemos incienso, sándalo, pétalos de rosa, cáscara de naranja, salvia, violeta, manzana o madreselva. Los colores usados para practicar estos rituales son el amarillo, el verde y el dorado.

Si queremos celebrar una reunión con amigos para activar este ciclo podemos compartir una comida con huevos, pasteles de miel, las primeras frutas de la estación, semillas y vegetales de hoja en ensaladas. Las decisiones que tomemos hoy, pueden arraigar y madurar en el año, pero depende de la firmeza que pongamos en ellas. Es tiempo de crecer.

En la vida nos llegan continuamente pruebas para recordarnos de qué estamos hechos, de polvo de estrellas. A nuestro mundo llegan sólo aquello con lo que conectamos desde el corazón y se queda si decidimos que arraigue.

Muchas veces lo que deseamos no es lo mejor pues decidimos con la mirada puesta en el entorno. La mejor manera de llegar a la mejor versión de nosotros, a lo que vinimos a realizar al mundo, es volcando la mirada en nuestro ser; implosionando hacia nuestro corazón es el camino para sembrar el amor que creamos y que nos crea.

Feliz Ostara para todos.

Nana

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