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jueves 17 de agosto de 2017 - Edición Nº1908
Región capital

María Inés Baragatti: Cuatro décadas amigando a la gente con los números

19 may - Enseñar matemáticas en las universidades no es una tarea fácil. Hacerlo y quedar en el recuerdo de quienes aprenden, mucho menos. La profesora Baragatti no solo lo logró, sino que fue necesaria su vuelta, para poder rendirle homenaje y guardarla para generaciones futuras. Una historia de amor por los números y respeto por los demás.

Más de 40 años frente a los alumnos de diferentes facultades en La Plata y Quilmes, generaron la necesidad de quienes disfrutaron de sus clases, de no perder ese feeling que desde hace dos años y medio ya no pasa por las aulas de Ingeniería.

Fue este el motivo que disparó un hecho poco común en la UNLP, homenajear a una personalidad destacada en vida, viéndolo hacer lo que mejor hace. Por esto, invitaron a la profesora María Inés Baragatti a dar una clase magistral sobre números complejos, frente a un alumnado tan variado y numeroso, que motivó el cambio de aula para poder así albergar a todos aquellos que hicieron un lugar en su agenda para volver a estar con quien en algún momento se ocupó de su formación.

Por la web, en el grupo de facebook “Yo curse con Baragatti” que tiene más de medio millar de miembros, algo más de 175 personas habían confirmado su presencia varios días antes de que se diera la cita. El número que acudió superó holgadamente esa previsión y se sentaron nuevamente a escucharla ex alumnos que hoy ocupan cargos importantes, como el decano de la facultad de Ingeniería, que se hizo un tiempo para volver a estar sentado frente a una de las personas que se encargó de formarlo como profesional.

La clase comenzó puntual, como estaba previsto, con un aula abarrotada de gente ávida por volver a escuchar a esta Licenciada en Matemática y con personas en la puerta que buscaban poder ojear de parados esta visita, que los retrotraía en sus mentes a tiempos de juventud y cursadas.

Su desempeño hacía pensar que hasta ayer estuvo dando clases, pero la jubilación puso una pausa a décadas de estar frente a sus estudiantes, algo que sus alumnos vieron como una injusticia, en especial Damián Pedraza, que se encargó de organizar el evento al que varias generaciones de discípulos decidieron asistir.

Pero volver a verla sólo fue una parte del objetivo de la vuelta de Baragatti, la finalidad era poder observarla “en acción” cuando fuera necesario, para lo cual se dispusieron 3 cámaras que grabaron cada momento de la clase, creando el primero, de los que se esperan sean muchos archivos de profesores que engalanan las aulas de la facultad de Ingeniería.

De esta forma, cada momento de las dos horas en las que Baragatti preguntó y se preguntó, respondió y esperó respuestas, se retó a si misma cuando vio como se equivocaba o agradeció a un presente alguna corrección, quedó atrapado para siempre en un video que pronto estará disponible para quienes aman los números y sus operaciones.

¿Cómo surgió esta posibilidad para volver?

Esto nace porque un alumno mío que se llama Damián Pedraza, que cursó conmigo en 2013, me manda un mail diciéndome que él pensaba que como se estaba enseñando tan mal la matemática, sería bueno filmarme y yo le dije ‘encantada voy a La Plata’.

¿Ya había dado alguna clase así o había participado de alguna?

Esto no lo viví nunca, con ningún otro profesor. Es posible que muchos de mis alumnos recuerden que en el aula 32 yo les decía ‘si yo acá me muero de un infarto, seguro a esta aula le van a poner mi nombre’ porque acá siempre se le hace homenaje a los muertos.

¿Cuándo llegó a esta facultad?

Yo empecé la carrera en el año 66, en el 69 empecé cómo ayudante alumno. Yo no estaba recibida, me recibo el 18 de diciembre del 70 con 22 años y la antigüedad me empieza a correr a partir del 70 porque en el 69 no existía el cargo de ayudante alumno, era beca de iniciación científica y no entrabas en el escalafón. Y cómo estaban tan conformes conmigo en agosto del 72 me subieron a Jefa de Trabajos Prácticos y me hicieron dar teoría.

¿Le costó mucho forjarse de un nombre en aquel momento?

Para mi primer concurso ordinario yo me presenté en el museo y pude ganarle a gente que tenía muchos más antecedentes que yo. Un profesor que estuvo en ese examen siempre me decía ‘yo no entendí nada, pero cuando usted explicó señorita yo entendí todo’

Y en Exactas, cuando se suponía que yo lo tenía que perder porque se habían anotado para mi cargo un montón de investigadores y cómo había gente interesada en que me fuera, me pusieron en el jurado tres doctores en matemática de la UBA, Larrotonda, y Buglie y Toranzos, que eran muy conocidos en la UBA. Todo el mundo me decía ‘María Inés con este jurado no podés ganar. Y salió Integrales Dobles. Los jurados me felicitaron y me dijeron ‘Que claridad que tiene’.

¿Pasó algún momento duro en todos estos años?

Tengo algunas anécdotas muy duras. Yo puse un 0. No en Ingeniería, en Exactas. Debo ser de las pocas profesoras que puso un 0, a una chica de Farmacia. La chica estaba dando teoría, ya había dado la práctica, y yo veía que escribía en un lado y miraba para el otro. Entonces yo fui al lado a ver y veo su block y estaba íntegramente escrito con birome sin tinta y le dije ‘Te ganaste un 0’. Después vino un alumno y me pidió que le ponga a él el 0, porque la chica era su novia y se había querido matar una semana atrás. Yo le respondí que el 0 no se lo iba a sacar. Me quedé muy mal todo el verano, pero cuando empezaron las clases la chica se volvió a anotar y aprobó con 9 y su novio con 10. Yo lo volvería a hacer, sino que fomento en la universidad. Yo puse mucha alma en todo.

Que pone el alma en las clases, se nota en la claridad meridiana que tiene para exponer conceptos con los que cualquier mortal lucharía horas no sólo para entenderlos, sino para tratar de explicarlos. Quizás por ese amor hacia los números y por el respeto a sus alumnos faltó muy pocas veces, ni una operación en la cabeza para extirparle un angioma la alejó de las aulas donde demuestra sin lugar a dudas lo que mejor hace, amigar las matemáticas con la gente.

Pero quizás la prueba de ese amor y de la firmeza con la que enseñó, pueda quedar sintetizada en una frase que resumiría y justificaría la invitación y la masiva concurrencia de quienes tuvieron el privilegio de tenerla al frente de un aula “Yo vendría con ganas una vez por semana a explicar lo que sea. Pero a gente que tenga ganas”. Lo que se dice una verdadera Docente Apasionada.

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