lunes 06 de abril de 2020 - Edición Nº488

Policiales | 28 jul 2014

La llamada prohibida

El Informe de Periodismo para Todos puso de relieve el manejo que el cura condenado por abuso de menores tiene en la cárcel de Campana y los ‘privilegios’ a los que accede a cambio del desvio de las donaciones


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Celulares en las cárceles

A principio de este mes el concejo deliberante de La Plata aprobó la instalación de inhibidores de señal para celulares en las seis unidades penitenciarias emplazadas en la capital provincial. La misma medida, había sido propuesta en Mar del Plata por el ex candidato a concejal Emiliano Giri, en relación al cárcel de Batán, y el ministerio de Justicia de la Nación la concretó en el penal de Devoto y la estaría ejecutando en 32 centros dependientes del Servicio Penitenciario Federal.

Por su parte, la provincia de Buenos Aires ya había analizado en 2005 una iniciativa similar para disminuir la cantidad de secuestros virtuales que se dan desde los penales bonaerenses y el manejo de las mafias desde las celdas de la cárcel, pero finalmente cayó en saco roto y jamás se llegó a implementar.

Tras conocerse las imágenes de Julio César Grassi, condenado por la Justicia argentina a 15 años de cárcel por abuso sexual infantil y corrupción de menores, hablando con su celular sin que nadie pusiera reparos, el titular de la unidad de campana fue desplazado de su cargo y los privilegios del cura abusador reavivan la discusión sobre los inhibidores de señal en los penales.

Seguramente cuando el receso pase, la legislatura tendrá cosas para decir sobre este tema y se presentarán varios proyectos al respecto. Pero mientras tanto, la responsabilidad cae en los miembros de los consejos deliberantes, quienes preocupados ante la inacción de sus legisladores promueven y aprueban ordenanzas para solucionar este inconveniente.

Cabe destacar que esta medida ya fue aplicada con éxito en Brasil, en donde con la instalación en los penales de un bloqueador de llamadas celulares, se encontró una herramienta eficaz a la hora de combatir organizaciones criminales comandadas dentro de las cárceles.

Este sistema, permite que no sea necesaria la realización de requisas para la detección de teléfonos móviles, ya que puesta en marcha inhabilita su uso y los convierte en una herramienta obsoleta a la hora de entablar algún tipo de comunicación con el exterior.

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