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viernes 19 de octubre de 2018 - Edición Nº2337
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El 7 de Infantería, un pedazo importante de la historia militar del país

31 ago 2016 - El Regimiento de Infantería Mecanizado 7 “Coronel Conde”, formó parte de las batallas de independencia de nuestro país y de las campañas libertadoras en América. Su historia incluye la renuncia de dos presidentes en gobiernos de factos y la participación de manera heroica en el conflicto armado de Malvinas.

Resulta difícil de pensar que en la ciudad de La Plata haya una institución cuyo nacimiento se remonte a más de 7 décadas antes de su fundación, pero la hay, y es el caso del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 “Coronel Conde”, que nació en noviembre de 1810, aunque en aquel tiempo fue conocido como Regimiento de Infantería Cochabamba, ya que estaba ubicado en lo que hoy es el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia.
Según cuenta el Jefe de Regimiento de Infantería Mecanizado 25, Juan Armando Scarpinelli, en su publicación “Malvinas la última Campaña - Historia del Regimiento de Infanteria Mecanizado 7 Coronel Conde”, el decreto que avalaba la creación de esta fuerza militar, firmado por Juan José Castelli, indicaba en su texto que “constará de mil doscientas plazas, distribuidas en doce compañías de a cien hombres cada una”. También informa que los integrantes de las mismas “debían ser oriundos de aquella provincia” y agrega “Se nombró como coronel al gobernador intendente de Chuquisaca, Francisco Rivero y como sargento mayor al teniente coronel, Vicente Carballo”.
Su bautismo de fuego fue el 20 de junio de 1811, a menos de un año de su formación, tratando de defender la quebrada de Yuracoragua ante un enemigo superior en todos los aspectos que lo recibió bajo un intenso fuego. Luego de la derrota, la unidad se disolvió.
Un año más tarde se ubicó dentro de las fuerzas del General José de Artigas, y la gaceta ministerial anuncia la creación de un Regimiento de Granaderos a caballo y otro de Infantería en la Banda Oriental, con la denominación de número 7. Luego se decide conformar el Batallón N° 7 de Línea, para cumplir funciones de policía de ejército, sin distraer al resto de las tropas regulares en la prevención de acciones de pillaje.
El 31 de mayo de 1813, por medio de una resolución de la Asamblea, se recreó en Buenos Aires con la incorporación de esclavos comprados a los vecinos de Buenos Aires, se formó el Batallón de Libertos o Batallón N° 7, que al mando del General Güemes fue derrotado en Sipe Sipe.
Tiempo más tarde, el General San Martín dividió el Regimiento de Infantería N° 8 en dos batallones: al más antiguo lo denominó con el N° 7 y al otro con el N° 8. Al mando del Batallón 7 puso al Teniente Coronel Pedro Conde, que hoy es el alma mater de la unidad.
Su primer triunfo armado se daría en enero de 1817, cuando según cuenta Scarpinelli “las compañías de granaderos y cazadores del N° 7 se pusieron a la vanguardia de la columna a órdenes del General Soler. Cruzaron la cordillera por el Paso de los Patos, y participaron de los combates y acciones de Achupayas, Putaendo, Las Coimas y Guardia Vieja. El 12 de febrero de 1817, se cubrió de gloria en el campo de batalla en la cuesta de Chacabuco. Las compañías de cazadores y granaderos siguieron bajo las órdenes de Soler en el ala derecha y el grueso del Regimiento, bajo las órdenes del General O’Higgins sobre la izquierda.
Luego de Chacabuco, el Regimiento 7, al mando de O’Higgins, realizó toda la campaña por el sur de Chile, participando en los combates de Gavilán y Carampague, y en el sitio y combate de Talcahuano.
En la famosa batalla de Cancha Rayada, se hallaba en la zona más crítica del combate, y en Maipú, se cubrió nuevamente de gloria.
En la Expedición Libertadora al Perú, falleció su jefe histórico, el Coronel Conde, víctima de una epidemia de paludismo que azotó a las tropas patriotas y luego de la campaña en las sierras, el Regimiento 7, junto con el 8, integran el Regimiento Río de la Plata donde sufrió todos los avatares de la lucha por la independencia de América. Terminada esta quedó en Perú, donde se amotinó por la falta de pago y las tropas que fueron enviadas nuevamente hacia Buenos Aires. Para ello, se fletaron barcos, con lo que el gobierno peruano saldó la deuda monetaria que mantenía con las tropas libertadoras. Los últimos veteranos del 7 volvieron a la patria luego de la batalla de Ayacucho gracias al auxilio monetario de la provincia de Buenos Aires.
Según consta en el cuaderno de órdenes del día, 1910-1949, con fecha 17 de abril de 1917: “Por orden de Guarnición de la fecha Nº 374, el Regimiento en el día de mañana a las 8 a. m. debe partir de la Estación Muñiz para su nueva Guarnición en la Ciudad de La Plata”.
Desde entonces al día de hoy, sucesos de relevancia histórica se dieron murallas adentro, como la renuncia y detención del presidente Hipólito Irigoyen el día 6 de septiembre de 1930, o la de su par, el doctor Ramón Castillo, el 4 de junio de 1943 (que se alojó en la misma habitación que lo había hecho Irigoyen).
En junio de 1954, con motivo de un movimiento revolucionario encabezado por la Armada Argentina, el regimiento recibió la orden y ocupó la Base Aeronaval de Punta Indio. Tres meses después, tras el levantamiento de la Base Naval Río Santiago, tomó los Astilleros Navales en forma cruenta combatiendo contra fuerzas de la Armada, reforzada por oficiales de Ejército, pero luego fue sobrepasado por el Regimiento 6 de Infantería que cruzó el río y ocupó la Escuela Naval.

En 1958, el Regimiento fue disuelto de acuerdo a lo determinado por Boletín Confidencial del Ministerio de Guerra Nº 228, siendo recreado, en junio de 1960, mediante la Orden de Operaciones N° 15 del Comando en Jefe del Ejército.
En 1981, empezó a equiparse con vehículos mecanizados de la línea TAM y pasó a denominarse Regimiento de Infantería Mecanizado 7 “Coronel Conde”.
Tiempo después vendría su participación en la Guerra de Malvinas, en donde sufrió 36 bajas y más de 100 de sus hombres resultaron heridos. Los bravíos integrantes del 7 de Infantería, recibieron la calificación por parte del enemigo, de ser uno de los mejores batallones argentinos a los que debieron enfrentarse.
Quizás por eso, es que Sergio Toyos, en su web Soldados Digital, relata con orgullo “La aventura de la bandera de guerra del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 ‘Coronel Conde’ en Malvinas”: “El 11 de junio de 1982, ante el previsible revés de nuestras tropas y la incertidumbre reinante, un grupo de oficiales y suboficiales de ese cuerpo, decidieron defender su insignia, la ocultaron envolviéndola en una bolsa de plástico y la enterraron en un lugar conocido sólo por ellos, para evitar que ante la derrota inevitable, la hiciera caer en poder el enemigo.
Al día siguiente, ante la evidencia de la rendición, la desenterraron y la separaron pieza por pieza, para asegurarse de que no cayera en manos inglesas…
…Estos oficiales y suboficiales regresaron al continente en distintas tandas y oportunidades. Recién, el 14 de julio, lograron reencontrarse en el cuartel del Regimiento de Infantería Mecanizada 3, en La Tablada, que funcionaba como lugar de reunión y atención del personal que había combatido en nuestras islas. Ese mismo día, el encuentro de aquel grupo de soldados, permitió reunir las partes componentes de la Bandera Nacional de Guerra del histórico y esforzado Regimiento 7 de Infantería Mecanizada”.
Desde el 17 noviembre 1982, exactamente un día antes del centenario de la ciudad, ocupa los cuarteles de Arana, predio que fuera su campo de instrucción con una superficie total de 210 hectáreas y en donde hoy, quienes se alistan para seguir la carrera militar, lo hacen de manera voluntaria.

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