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jueves 22 de junio de 2017 - Edición Nº1852
Deportes

En bici clásica de mujer, paseó por Perú y recorre Ecuador

25 mar 2016 - Está viviendo el último tramo de su inolvidable viaje, ese que ya lleva más de 70 días y de 6.000 kilómetros sobre dos ruedas. “El mejor, el punto distinto de todo Perú es Cuzco. Es increíble, parece que estás en el año 1500”.

Leo “Motoneta” Olivera, el chascomunense que salió a recorrer Sudamérica solo y en una bici clásica de mujer, está viviendo el último tramo de su inolvidable viaje, ese que ya lleva más de 70 días y de 6.000 kilómetros sobre dos ruedas.

Recién llegado a Ecuador, Motoneta se comunicó como es habitual con EL SUPLENTE y empezó a contar su andar por tierras incaicas, esas a las que llegó tras conocer las rutas argentinas y bolivianas.

“Mi paso por Perú lo divido en dos partes. La primera en las sierras, donde hace mucho frío y llueve todos los días; y la segunda en la costa, en la que hace mucho calor y es muy seco. Obviamente pasé mucho frio y mucho calor”, comentó el estudiante de Diseño Industrial continuando con su Diarios de Bicicleta.

“Un día salí de Puqio (Perú) y a la 1 caía nieve; hice una bajada de 80 kilómetros para Nasca y me encontré con más de 30 grados de temperatura. Esa bajada fue muy rápida e incluyó la segunda caída del viaje”, agregó Leito, que el 4 de abril tiene que volver a la facultad.

Sobre el lugar que más le gustó, el ex jugador de la Liga Chascomunense de Fútbol puntualizó: “El mejor, el punto distinto de todo Perú es Cuzco. Es increíble, parece que estás en el año 1500”.

De su experiencia en Machu Picchu, el chascomunense de 24 años rememoró: “Fui con un chico de Rosario que conocí en el Hostel y, para ahorrar, caminamos 7 horas de noche por la vía, donde pasaba el tren, hasta que llegamos cerca de las 2 de la mañana. A las 3 nos acostamos y a las 8 a subir Machu Picchu. Fuimos a la montaña para verlo desde arriba, caminamos hora y media para llegar y que una nube lo tape; apenas lo vimos. Para volver caminamos 10km por las vías y ya de noche pasamos por un puente colgante con un río muy turbulento, que daba mucho miedo. Me cansé más ahí que en todo el viaje jaja”.

Además, de sus vivencias en Perú, Olivera señaló: “Probé todo tipo de comidas, hasta que una me cayó muy mal y estuve con vómitos y mucha fiebre durante un día entero. La gente me trató muy bien, hasta me dieron plata jaja, 22 soles en total (110 pesos argentinos). Creo que fue también por el estado medio de vagabundo que tengo. Creo que mi apariencia afectaba favorablemente, me sentaba en una esquina y venían enseguida jaja”.

Sobre el país incaico, Motoneta añadió: “Es un lugar muy lindo, pero lástima que la cultura peruana lo opaca en ciertos aspectos, como por ejemplo en la mugre que hay, que no es tanta como en Bolivia, pero hay bastante y no les importa. Además conocí las playas del Pacífico, donde el agua es helada, pero valía la pena estar ahí tirado frente al mar”.

Luego, el aventurero lagunero que es acompañado por las empresas ATALAYA y CAROSIO, ya que la travesía es solidaria, reconoció: “Me hubiese gustado quedarme más tiempo en Cuzco y las sierras de Perú, pero no llegaba a Ecuador. Por eso después de mi cumple (13 de marzo) hasta el 20 de marzo estuve obligado a hacer muchos kilómetros, alcanzando un promedio de 150 diarios por toda la costa peruana”.

En cuanto a su presente, Leo informó: “Ahora estoy en la zona de sierras y me estoy dirigiendo para el lado de la costa ecuatoriana. Me encanta la selva y la montaña, pero quiero playas, así que en 4 o 5 días estaré llegando a Montañita, donde me voy a quedar uno tiempo para ya volver en bondi (con la bici desarmada), aunque tarde dos días”.

De esta manera, con su Musseta blanca en condiciones, al haber conseguido cubiertas y superado 13 pinchaduras, este loco suelto en dos ruedas vivirá el último trayecto de su prolongado viaje, ese en el que “extraño mucho las típicas comidas: pizzas, milanesa, asado y ni hablar de los dulces, ya que en Perú no existen las facturas y apenas hay alfajores y todos los paquetes de galletitas son en miniatura. Hay momentos en los que paso muy solo y se extraña todo: la familia, los amigos, la rutina, pero sé que son instantes, que siempre van a estar”.

Fuente: El Suplente

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